Día 3: Familia, Matrimonio, Relaciones.

«Ama al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primer mandamiento, y el más importante. Y….. Ama a tu prójimo como a ti mismo.»

Mateo 22:37-39

Gran parte de nuestra corta vida la empleamos haciendo un gran esfuerzo en crear buenas relaciones y tratar de sostenerlas. Adquirimos una responsabilidad tremenda, que  nos queda grande y nos fatiga. Quizá no lo sabes o lo has olvidado; tu y yo fuimos creados a imagen de Dios, y  puso en nosotros una característica poderosísima, propia de él: EL AMOR. 

Nos entregó además, la herramienta perfecta para compartirlo: RELACIONES; acompañada con sus instrucciones, que nos explican claramente, que lo primero es  relacionarnos con él, luego afirmar el amor propio, es decir por nosotros mismos, para poder amar a otras personas de la forma correcta.

Nuestro punto de partida es el amor de Dios,  todo lo que hagamos y emprendemos debe partir de esta base, desarrollando una relación cercana, íntima, constante y fluida con él.

Este, es el único camino para aprender amarnos sanamente y con libertad, a nosotros mismos, seguros del valor que tenemos, mirándonos a través del perdón y la misericordia.

Entonces estaremos listos para transmitir ese gran tesoro del amor, a quienes nos rodean, sin obstáculos que nos limiten; con la capacidad para aceptar a las demás personas como son, sencillamente porque amamos a Dios primero. Jesús nos ama y nos llama su novia, y quiere cumplir su sueño: tener una familia. Por eso el Padre entregó en sacrificio a su hijo, para que tuviéramos vida, y manifestaremos su amor.

Preguntas para Reflexionar

  • ¿Cómo defines tu relación con Dios: superficial, ocasional o constante y por qué?
  • ¿Qué  concluyes de tu relación contigo mismo?
  • ¿Qué crees que dejas en los corazones de las personas con las cuáles te relacionas?
  • ¿Qué acento lleva la  expresión de amor en tus relaciones: condición o sacrificio?