Dia 7: Provisión y Generosidad.

El que no escatimo ni a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no habrá de darnos generosamente, junto con el, todas las cosas?

Romanos 8: 32

Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan, otros ni sus deudas pagan; y acaban en la miseria. El que es generoso próspera, el que reanima será reanimado.

Proverbios 11: 24-25

Llegamos a este mundo sin nada propio, y de esta misma forma partiremos a la eternidad. No somos dueños de nada, somos solo administradores de lo que Dios nos entrega por su inmenso amor; desde los talentos y dones con los cuales nos equipó para esta travesía, hasta lo que necesitamos materialmente.

Cómo administradores debemos darle cuentas a Dios, de la forma como cuidamos e hicimos producir lo que nos entregó confiadamente para que administraramos. El problema es que implementamos las leyes del mundo para ejercitar esta administración, como, por ejemplo: guardar para el futuro, ahorrar mejor que compartir.

Cuando la enseñanza que nos da la palabra es totalmente diferente: dar de lo que tenemos, ser generosos y hacerlo con alegría. Esta ordenanza divina, se convierte en un reto para nosotros, en un desafío, pues nos parece más fácil asegurar la satisfacción de nuestras necesidades, que compartir con otros lo mucho o poco que tenemos. Y no pensemos solo en la generosidad en cuanto al dinero, tenemos muchísimas más cosas muy importantes para dar y compartir: amor, servicio, tiempo, relaciones.

Cuando nuestra elección es la de dar, simplemente comprobamos que jamás podremos ganarle a Dios en generosidad.

La provisión para cubrir nuestras necesidades no depende de nosotros, esta viene de Dios; es por eso que no ganamos nada con desviarnos por el camino de la ansiosa inquietud, y la preocupación. Más bien debemos dar, compartir de lo nuestro a quienes necesitan a nuestro alrededor y así estaremos colocando primero el Reino, y entonces disfrutaremos de la satisfacción de nuestras necesidades de una forma inexplicable, es decir sobre natural.

Dios nos reta a darle el privilegio de probar su fidelidad y ha prometido bendecirnos a cambio.

Te invito hacer un ejercicio: mira tus manos, cierra tu puño. Así cerrado representa cuando guardamos. Nada sale y tampoco nada entra. Ahora abre tus puños, puede salir con libertad y así mismo entrar.

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Cómo es tu actitud con respecto a la generosidad?
  • ¿Eres un tomador o un alegre dador?
  • ¿Cómo es tu diario vivir, lleno de preocupación y actividades para producir tu provisión?
  • ¿Qué tan próspera es tu vida?